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Reseñas

Conectadas: Unir la imagen, enlazar los cuerpos

Los espacios se abren como raíces, y también se disuelven tal como una vez aparecieron, pero son intentos, siempre, por establecer miradas y en este caso, unir aquellos cuerpos deshilachados que comparten memoria, vivencias, y fotografías.

Por Juana Balcázar

El Encuentro Fotográfico Femenino (EFFEM) genera instancias de formación y pensamiento crítico, utilizando la fotografía como herramienta de cuestionamiento. En este contexto nace la revista Conectadas, que ya cuenta con dos números que plasman el trabajo de diferentes mujeres del territorio chileno y latinoamericano, generando mecanismos que permiten que sus obras se materialicen en un objeto que puede circular y ser compartido.

En la edición más reciente de la revista, realizada el año pasado, se observa el trabajo de más de treinta fotógrafas, donde se plantean interrogantes y problemáticas que buscan instalar un diálogo individual que luego se transforme en colectivo.

«La revista impresa tiene un valor intrínseco que el formato digital no tiene. Un formato tangible que se comparte, se admira al instante y permite alcanzar públicos diferentes. Esto tiene más sentido para nosotras», comentó Loreto Vergara, quien es parte del equipo editorial de Conectadas.

Fragmentos: La historia de las fotógrafas

Dentro de los trabajos que destacan en el último número, está la serie fotográfica «En todos mis cuerpos los que fui, los que ya soy quiero ser» de Tamara Suazo, donde combina archivo, escritura y fotografías que juegan con la luz y el acercamiento de lo humano a lo vegetal.

Desde el índice destaca el cuidado trabajo en diseño de la publicación, a cargo de Verónica Garay.

Sofía Yanjarí, establece en una de sus páginas que «el primer acercamiento a una cámara puede ser un instante significativamente inolvidable». Recorre la importancia del registro de la memoria, y el trabajo fotográfico independiente como herramienta de cuestionamiento frente a la prensa tradicional.

El proyecto no es solo una instancia donde se comparten las autorías de diversas mujeres, sino que además se convierte en el registro material de una época, donde se reflejan las historias y problemáticas que transcurren en la contemporaneidad, y que son a su vez, el resultado de una historia común entre diferentes mujeres de este territorio.

El poder del conjunto

Conectadas de EFFEM crea finalmente un cuerpo de obra, que se constituye frente al paradigma de la virtualidad. En este número el retrato fotográfico juega un rol fundamental. Para Valentina Jara, que es parte de la edición, la forma del retrato fotográfico «sienta las bases de la autopercepción de los cuerpos y de la identidad».

“La revolución en la creación de imágenes es una revolución a la autonomía en la representación de mi identidad” es el texto al pie de estas imágenes, de Mares Feijoo.

Establecer proyectos de forma remota fue un desafío para la revista, según Loreto Vergara «en respuesta a la imposibilidad de seguir realizando encuentros presenciales por la pandemia, decidimos continuar con el formato virtual para mantener lo que veníamos trabajando desde el 2019. Durante los últimos tres años desarrollamos la residencia en este formato, y cada versión tiene su sello distintivo».

El sello de este año parece ser lo vegetal y el transformarse en planta frente al cuerpo. Un factor común de las diferentes obras que componen la revista, donde las ramas y las raíces son una cuerda que se une entre retratos, rostros, manos y piernas. Como formando un solo cuerpo, con su propia historia marcada en cada una de sus páginas, y reflejando finalmente, el poder del conjunto.

Esta revista logra ser un soporte visible para el trabajo experimental de mujeres que se expresan a través de la fotografía. Actualmente el equipo editorial, compuesto por Nathaly Arancibia, Verónica Garay, Carolina Agüero y Loreto Vergara, se encuentra trabajando en la tercera versión, resultado de la última residencia virtual que realizaron hace un año.

Esta segunda edición de Conectadas está compuesta por el volumen 2 llamado «El reflejo de mis raíces» y el volumen 3, «Autorretrato experimental» y consta de 700 ejemplares impresos en Andros Impresores.

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