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Perfiles

Mauricio Torres Moyano: trabajador comunitario de la literatura

El fallecimiento del bibliotecólogo del cerro Rodelillo obliga a mirar cómo circula la literatura en la realidad porteña.

Por Diego Armijo

Un paño

Fue tan sencillo como salir de su casa en Rodelillo, acompañado de sus amigas Paola y Ángela. En grupo caminan hacia la plaza del paradero 15 y ahí se instalan. Ayudados por el viento de cerro, estiran una frazada para luego colocarla sobre la tierra. Apuntalando sus esquinas con piedritas, lo siguiente son los libros. Puede ser que Mauricio Torres Moyano (1978 – 2023), el iniciador de este proyecto, haya sacado libros de su casa. Aunque lo relevante de apuntar no es el origen sino el destino y uso de estos textos. Lo que está sobre el paño es una biblioteca, lo libros no serán vendidos, sino que prestados a los vecinos que los deseen leer. Así, de esta manera directa es que Mauricio inicia su trabajo como mediador de lectura, bibliotecólogo y comelibros profesional.

Muchas y muy distintas formas de amor recibió Torres Moyano.

Son Nancy —hermana de Mauricio— y Paulina —compañera en la biblioteca— quienes nos reciben un domingo nublado para hablar de él. Llegamos al Centro Comunitario Rodelillo y es Paulina la que nos regala un paseo por sus instalaciones. Comedor, cocina, sala de danza, de teatro, de grabación y por último el espacio de la Biblioteca Popular El Esfuerzo. Es este el espacio que Mauricio junto a otras personas ocupa luego de su proyecto en la plaza. Un lugar acogedor, ordenado y dispuesto a acercar la lectura a los vecinos del cerro.

—Yo veía a mi hermano tan solitario, que disfrutaba tanto de estar solo, pero había mucha gente alrededor de él —afirma Nancy.

El Esfuerzo

La biblioteca nace en 2013. Es durante esta instalación cuando Gigi —ella es la otra voz que compartirá con nosotros— conoce a Mauricio. Docente de Bibliotecología en la UPLA, ella además realiza trabajo comunitario en distintas bibliotecas populares en Valparaíso. Los libros son aquello que los unió. Constatando el hecho del necesario trabajo mutuo, es que tanto Gigi como Mauricio forman parte del inicio de la Red de Bibliotecas Populares del Gran Valparaíso.

—La única posibilidad para lograr transformaciones era unirnos —reflexiona Gigi.

Mauricio se convierte en su primer presidente. Gigi comenta que parte de pensar esta orgánica como una Red fue realizar las reuniones rotativamente en las distintas bibliotecas. En esa misma línea, me cuenta algo que me conmueve. Juntos recorrieron el cerro haciendo un puerta a puerta, para lograr un catastro de las necesidades lectoras de sus vecinos. Ese nivel de dedicación y compromiso descubro en Mauricio.

—Uno de los distintivos —nos comparte Gigi— de él era ser una persona súper amable. Reservado como persona. Fácil para comunicarse. Hicimos hartas cosas juntos. Nos pelamos, discutimos, pero siempre buenos amigos. Era una persona de una sola línea, una persona confiable. Reflexivo, crítico, que también escuchaba.

La pared de la biblioteca grafica la utopía de la lectura., de la que se hizo presente con énfasis Mauricio.

Comelibros

—El Mauri desde chico leía, leía mucho —dice Nancy.

Su hermana lo veía como ese niño «comelibros» quien masticaba textos al ser tan agudo su gusto por la lectura. Esa pasión la quiso compartir. De allí su trabajo comunitario con el propósito de democratizar la lectura.

—Con el inicio de la biblioteca —piensa Nancy— se agudizó su interés por comer libros.

El trabajo en la biblioteca se volvió parte de su personalidad y de esa manera se vio reflejado. Paulina recuerda:

—Me acuerdo de una vecina que venía y no era capaz de su subir la escalera. El Mauri bajaba con algunos libros y conversando con ella sabía más o menos su gusto de libros. Era una de sus mejores clientas. Él siempre decía, «pucha y no puede subir a la biblioteca». 

—Es que tenía mucha paciencia —agrega Nancy.

Bipolar

El primer y hasta ahora único libro de poesía publicado por Mauricio fue Bipolar (La Cáfila, 2004). Su formación había sido en talleres de periodismo en Balmaceda Arte Joven Santiago y luego como estudiante de la UPLA. Sus procesos educativos fueron interrumpidos por el diagnostico de trastorno bipolar. Tuvo algunas crisis, congeló y retomó. De allí surgen los poemas que conforman su primera publicación.

Nancy Torres Moyano, hermana de Mauricio, lo recuerda donde él llevaba a cabo su labor.

—Para mí en mi rol de hermana no me gustaba mucho la poesía de Mauricio —confiesa Nancy—. Yo tenía dos libros de él, pero él me lo expropió y los regaló. Decía que se los iba a pasar a alguien que los leyera. Era una poesía bastante oscura. Bipolar habla de estas crisis que tuvo por el tema del trastorno.

«Gafas oscuras»

Abrió los ojos y

no pudo saber dónde estaba

un nudo de desesperación se formó en

su garganta

gimió

lloró

berreó

casi una hora.

*

La gente a su alrededor creyó

que estaba loco.

*

Sólo cuando un empujón

hizo rebotar su mentón en los adoquines

recordó el detalle clave:

Era ciego

(Bipolar, 2004)

El lanzamiento fue el local Surdistan en La Florida. Para la ocasión tocó Ocho Bolas. Pero Mauricio se fue antes. No soportó mucha gente.

—A mí me encantaban sus poemas. Es muy crudo e irónico —contraria Paulina.

Recordar a Mauricio

Nancy: El Mauri dejaba una huella en cada persona que conocía. Su templanza, su tranquilidad. Yo pocas veces lo vi enojado. Siempre lo vamos a recordar por su amor por los libros y su amor por su comunidad.

Paulina: Yo lo que voy a recordar con el Mauri es estar en la oficina, sentados, horas, pelando a los funcionarios públicos, a los políticos.

Gigi: La casualidad nos juntó. Siempre he pensado que los que trabajan en lo comunitario van a terminar siendo amigos. Lo voy a recordar como el amigo que estaba en las buenas y en las malas. Lo voy a recordar siempre. Lo voy a recordar como un gran amigo.

Nancy: Él es mi persona favorita de la vida.

El manuscrito del último libro de Mauricio Torres Moyano espera edición.

Póstumo

Mauricio estuvo escribiendo en sus últimos años un libro que no vio publicado. Quizás la razón se remite a su título —Póstumo— y cierta sensación que pronto nos dejaría. Paulina nos muestra unas fotocopias corcheteadas. Son quizás la única copia de esos textos. La intención de Mauricio era que su compañera de trabajo y la madre de ella lo leyeran.

—Mi mamá era su fan número uno. Mi mamá sentía un poco parecida a cómo se sentía el Mauri. De hecho, el Bipolar es su libro de cartera. Lo anda trayendo en la cartera —comenta Paulina.

El computador de Mauricio se echó a perder poco después de su muerte. Aunque Nancy dice que lo mandó a arreglar. Ahí habrá otra copia de estos textos que solo se me permitió ojear, pues la idea es poder publicarlos de una u otra manera.

—Estaba calladito con el Póstumo —suspira Nancy.

(*) Fotos de Kika Francisca González.

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