Mauricio Tapia Rojo
Autoedición liberada digital
SOBRE EL AUTOR
Autor de Zapping y Semiótica de la torpeza, el editor de Bathory de Quilpué recupera para lo digital la vieja usanza de los folletines, con una historia planteada en distintos lugares de la ciudad puerto en esa fecha tan especial que se aproxima. Compartimos el inicio de la primera entrega, aunque ya avanzó mucho más. La historia se puede seguir en primerodeenero.medium.com
Plaza Sotomayor
El puerto está repleto de gente. Es la última noche del año y todos esperan una mágica catarsis para poder expiar sus años de mierda. Exceso de pega, jefes pencas, poco tiempo. Sueños que no se realizaron, viajes que no se hicieron. Besos que no se dieron, besos que dejaron de darse. Soledad. Dolor de espalda, hombros y nuca. Deudas. Errores, palabras que nunca debieron decirse. Sobres azules. Gastritis, acidez. Metro repleto, Micros llenas. Calor de mierda, frío culiao. Sequía, saqueo. mala racha, malos negocios, falta de oportunidades. Los políticos. La sociedad entera. La vida que se escurre entre los dedos.
Toda esa energía negativa se acumula por las calles y cerros de Valparaíso, luego sube hasta el cielo para reventarse en fuegos de colores. Los rostros se llenan de sonrisas. Optimismo. Abrazos. Estómagos abotagados de comida y alcohol. Todo lo malo por fin desaparece. Los buenos deseos de la gente inundan las calles del puerto. Un puerto que nunca se detiene. Un puerto al cual desembarcó la mitad de Chile como todos los años. Todos bailan. Todos se abrazan. Todos reciben el nuevo año con la mejor de sus pintas. Es Valparaíso y son las doce con veinte de la noche. Los fuegos desaparecieron del cielo. Solo queda humo y el resquicio de las explosiones en los oídos de los asistentes. Es Valparaíso y son las doce con veinte de la noche. La fiesta recién comienza. El ruido de los espumantes se escuchará toda la noche. D y F Se sonríen. Se besan.

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