Una selección de citas filosóficas nos aclara más del trabajo editorial que de la profunda pregunta que se nos plantea.
Por Diego Armijo
Un libro de 38 páginas, sin contratapa ni información en el lomo, nos pregunta en su portada «¿Qué es la filosofía? ¿Qué es la ¿Qué es ¿Qué ¿», en una especie de jueguito gráfico. Con eso como entrada llegamos finalmente a abrir el objeto y entender al fin que esto se llama ¿Qué es la filosofía? Cien citas (Delirio y Desorden, 2023).
«Estas 100 citas tienen como objetivo permitir que cada lector forje su propia comprensión de esta disciplina, sin ser impuesta dogmáticamente de antemano, lo cuál sería, en última instancia, contrario al espíritu filosófico», anuncia el prólogo.
La lectura inicia motivada por la conversación posible entre la aparente diversidad de voces que, con citas de entre una línea a casi un párrafo, nos comparten sus reflexiones en torno a la pregunta.
Llama la atención la presencia mayoritaria, al parecer, de autorías conservadoras y liberales. Como ejemplo se puede constatar la presencia de John Locke —figura central del liberalismo clásico— y la ausencia de Karl Marx —padre del materialismo histórico. ¿Acaso no existía una cita del alemán chascón o los editores no lo han leído? Si ahondamos más aún en este hilo, es manifiesta la nula presencia de pensadores anarquistas.
Son Eduardo Schele y Paulina Valle, quienes solo figuran en el colofón como los editores de esta selección. Sin una información biográfica como pista es imposible advertir los sesgos que presenta su propuesta de voces y citas planteada en esta publicación. Si bien es una decisión editorial no entregarnos esos datos, hubiera sido de mucha utilidad poder entender cuál es la formación de ellos y de dónde surgen sus intereses.
Pues, sin más información que la que entrega el libro, surgen muchas dudas.
Entonces, ¿qué es la filosofía?
Pesquisando los números y representaciones, mas no las ideas, eso debo advertirlo, parece ser una pregunta que solo ciertos sujetos han pensado y respondido. Esto, solo ateniéndonos a lo que este libro nos entrega.

De las 99 citas (el libro promete 100, pero la última es un código QR, como los demoniacos menús de restoranes actuales, el que dirige a la página de la editorial) la gran mayoría (89) son escritas por hombres, en desmedro de las pertenecientes a mujeres (10).
¿Quiénes son esas mujeres?
Victoria Camps (1), Adela Cortina (1), Fina Birulés (1), Simone de Beauvoir (1), Remedios Zafra (1), Amelia Valcárcel (1), Martha Nussbaum y Marina Garcés (3).
A pesar de la acotada presencia femenina en el libro, es la filósofa Marina Garcés, autora del libro Nueva ilustración radical (Anagrama, 2017), la autoría más citada en todo el volumen.
Aunque todas las mujeres anteriormente referidas son europeas.
¿De dónde provienen estas autorías?
Encontramos las palabras de 17 nacionalidades distintas. De ellas destacan, por cantidad, los autores provenientes de España (22), Francia (18) y Alemania (16). La suma de nacionalidades en tanto continentes nos entrega otro número demoledor. Es Europa y EE.UU. con 91 citas el mayor espacio geográfico al que se le entrega la palabra, quedando relegadas solo 8 citas a América Latina, donde solo Argentina (5) y Chile (3) marcan presencia.
Algo distinto pasa con las lenguas en que estas frases fueron escritas. El castellano (30) es la que tiene mayor presencia, dominado por autorías españolas. Le siguen el francés (19), el alemán (18) y el inglés (17). De todas maneras, hay un total dominio de lenguas europeas en todo el libro.
¿Quiénes son los chilenos presentes?
Jorge Polanco, Humberto Gianini y Adolfo Vera
Destacar la cita de Gianini que ocupa el número 59:
«Y si se puede tener filosofía, mi filosofía de centro es el sentido común. No abandonar nunca el sentido común, la filosofía no podría abandonarlo. Ya que no tenemos universo, porque se fue muy lejos, tenemos mundo, el mundo de nosotros. Eso para mí es muy importante».
La idea de este libro tiene un propósito sencillo, pero se derrumba su resultado al ser tan conservadora en su selección y propuesta. Si el nombre de la editorial es Delirio y Desorden, no hay en este libro algo que justifique ese nombre. Con la sola lectura de esta publicación es posible pensar que una sombra, un paralelo editorial, se ha tragado las intenciones de esta nueva editorial, para transformar su nombre en algo más parecido a Normalidad y Orden.
(*) Ilustración de Vladimir Morgado.

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