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Reseñas

Julieta Kirkwood: Toma de palabra

«El conocimiento feminista transforma las heridas en instrumentos de cambio».

Por Catalina de los Ríos

Kirkwood, Julieta. Preguntas que hicieron movimiento. Escritos feministas 1979-1985. Prólogo de Cynthia Rimsky. Selección y notas de Pierina Ferretti y Luna Follegatti. Banda Propia Editoras: Concón, 2021, 269 páginas.

Histórico, político y alto en feminismo, Preguntas que hicieron movimiento es la última e indispensable publicación de Banda Propia Editoras. Escrito a dos voces, cruza una emblemática selección de textos de la socióloga y cientista política Julieta Kirkwood –Ser política en Chile (1982), Feminarios (1987), Tejiendo rebeldías (1987)– con un fino trabajo de recopilación de archivos inéditos realizado por Luna Follegati y Pierina Ferretti. Prologado por Cynthia Rimsky, estimula debates de ayer y hoy absolutamente necesarios.

Para quienes aún no la conozcan, Julieta Kirkwood fue una investigadora, militante socialista y precursora de estudios de género en Chile durante los años ochenta. Su producción intelectual es esencial a la hora de hablar de feminismos latinoamericanos. Asimismo, fue reconocida en todo el continente por su revolucionario activismo: fundó organizaciones, revistas, dictó charlas, talleres, salió a la calle y realizó un agudo ejercicio teórico en busca de una «transformación de la lógica naturalizada de un saber/poder masculino, por una conciencia feminista que visibilice lo que otros hacen invisible».

A los cuarenta y nueve años murió producto de un cáncer y los documentos que se encontraban en su escritorio privado en Casa de la Mujer La Morada fueron dispuestos en cinco cajas, conservadas inicialmente por su madre y luego, por su amiga VQ, quien tras largos años, en 2018 decidió entregarlos al Archivo Nacional, donde fueron situados en la sección de Mujeres y Género.

Gracias a esto, se abrió la oportunidad de revisar en primera persona la textura de las agitadoras ideas de Kirkwood y articular un libro que rescatase el centro gravitatorio de sus principales preocupaciones –formación de la conciencia feminista, visibilización de la opresión de las mujeres, politización de lo privado, política feminista con potencia transformadora, etc.– a partir de un ejercicio de recontextualización.

Dispuesto en cuatro secciones («El feminismo soy yo», «El feminismo es esta rebeldía», «La política no es una dimensión fácil» y «El feminismo es revolucionario»), la selección transita por los diferentes estilos de escritura de Kirkwood: análisis sociológico, confesión personal y agitación política, permitiendo de esta manera un viaje de lo íntimo a lo sesudo y viceversa.

El relato está confeccionado de forma sublime: mostrar estos dos frentes es, a su vez, articular una lectura donde se puede disfrutar de una Julieta que no imaginamos conocer, lo cual resulta muy estimulante. Gracias a estos retazos de su memoria –apuntes, fotografías, manuscritos, cartas, etc.–, apreciamos junto a ella ese ardiente feminismo de los años ochenta.

La autora desarrolla sus reflexiones en plena dictadura, donde el horizonte es la recuperación de una democracia; por tanto, la inquietud que le surge, tanto a ella como a su generación, es primordialmente qué tipo de democracia iban a  construir, si una que mantuviera a las mujeres en un margen o una que contemplara las demandas que proponía el feminismo; si iban a abogar por un proyecto que perpetuara estas cláusulas antidemocráticas –donde cabía la condición subordinada de la mujer– o por una verdadera democracia.

En la actualidad, estos temas rozan un momento de refundación de estructuras, por eso se reabre la controversia y urge que el feminismo adopte un rol preponderante en la discusión política a través del empoderamiento y toma de palabra del máximo número de mujeres.

El ejercicio de historia y contingencia al que nos invita esta publicación es una forma de observar e incorporarnos a una genealogía feminista para reconocer la lucha de grandes mujeres que estuvieron antes que nosotras y que, de alguna manera, nos relatan cuáles fueron los desafíos, dificultades, problemáticas y diferencias que tuvieron que enfrentar.

Así como Julieta investigó para recuperar y comprender la historia del movimiento feminista pro emancipación del siglo XX en Chile, es deber de nosotras conectar con el proceso que enfrentaron las feministas durante el período de los ochenta y caer en la cuenta de que sus cuestionamientos no distan demasiado de los nuestros y que, lejos de ser asuntos superados,  son de una tremenda contigencia.

He ahí también la importancia de profundizar en estas preguntas que plantea la socióloga, concibiendo la historia no como un pasado, sino como algo que está aconteciendo y que, de no atenderse, se repite.

Cabe destacar la valentía de Kirkwood para instalarse desde la pregunta y no desde la certeza, comprendiendo cuáles son los nudos por atender. Este gesto es un pase –y tremenda lección– en tiempos donde, para poder intervenir políticamente, necesitamos una mirada crítica aguda y la capacidad de reconocer las tensiones y contradicciones de nuestro entorno, y así reelaborarlas a nuestro favor.

Un libro cargado del espíritu de la escritora, con claros ánimos de abrir el debate a propósito de las necesidades de transformación estructural que se han erigido el último tiempo. Una invitación a toda mujer a sobrepasar la dificultad de expresarse para reinstalar reivindicaciones que no han encontrado más que la negación de su validez específica o el desinterés por parte del oficialismo y la sociedad. Un must para toda feminista y compañero.

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